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sábado, 6 de julio de 2013
¿SON MEJORES LOS DOCENTES QUE TIENEN HIJOS?
Escribo estas líneas porque no
puedo estar de acuerdo con mi colega Felipe Fernández, director del I.E.S.
Hernández Pacheco, cuando afirma en una de sus columnas semanales que aquellos
profesionales de la enseñanza que tienen hijos son mejores educadores que los
que no los tienen. Y no puedo estar de acuerdo con tal afirmación, no por
capricho o por ocurrencia de verano, sino por mi experiencia docente que, como
la suya y a lo largo de los años, ha contemplado a profesionales sin hijos con
una capacidad docente magnífica, y docentes con hijos cuya práctica docente es,
simplemente, merecedora de apartarles de la profesión para siempre. También
existen docentes con hijos que dignifican y enriquecen la profesión y los hay sin
hijos que la deshonran y la degradan día a día. De todo hay, pues la variedad y
la pluralidad es una de las características más notables de la especia humana.
Además, todo se aprende, incluso
el desacreditado y poco valorado arte de transmitir a las generaciones futuras
los valores, las informaciones y los conocimientos relevantes y valiosos que
han conformado nuestra historia en los aspectos más significativos de la
literatura, el arte, las matemáticas, la filosofía, las ciencias o la
tecnología y la música, por poner algunos ejemplos.
Si hay algo que nos define como
especie es la capacidad que poseemos para aprender cualquier cosa, incluso el
modo o la manera de enseñar a los demás con el método o el procedimiento que
consideremos más adecuado, y esa capacidad no la proporciona de modo automático
y genético el hecho de ser padres, o el estado civil, sino que tiene que ver
con la preparación, el interés, la dedicación y el sentido del deber para
cumplir convenientemente con aquello que se ha elegido para desarrollar la vida
profesional de cada uno.
Ser un buen profesional de la
enseñanza, como en cualquier otro ámbito laboral, no es una lotería, una
determinación genética o un milagro, sino el producto del esfuerzo continuado
por aprender la mejor táctica para inculcar a los alumnos todo ese caudal
informativo y axiológico que consideramos que es el más adecuado para seguir
construyendo mejores ciudadanos y profesionales bien preparados para que puedan
desarrollar su labor y su ciudadanía en sociedades cada vez más complejas.
sábado, 27 de octubre de 2012
POBREZA
Afirma Martha
C. Nussbaum, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012, que “la pobreza mata las aspiraciones y te quita
las ganas de vivir”. Esta profesora de Derecho y Ética en la Universidad de
Chicago, reconocida como una de las grandes pensadoras actuales, cuenta en una
entrevista que le realiza Lola Galán el día 13 de octubre en El País que “una de las cosas que me abrió los ojos a la
realidad fue un viaje de intercambio estudiantil que hice, un verano, en el que
estuve viviendo con una familia obrera, en Swansea, en el sur de Gales. Aprendí
lo que es de verdad vivir en la pobreza. No me pareció ni romántico ni
atractivo.”.
La pobreza,
efectivamente, es uno de los males que amenazan nuestro tiempo, devora el
porvenir e impide que los sueños prosperen e, incluso, constriñe y opaca el
futuro de aquellos que no pueden aspirar más que a sobrevivir dentro de los
límites de su propia miseria, impidiéndoles la libertad de movimientos y de
formación.
La pobreza,
como la ignorancia, lastra las horas de aquellos cuyo horizonte no tiene otra
esperanza que un día a día que se agota en su propia ceguera, en su propia
oquedad; ambas oprimen el corazón, la garganta y la mente de aquellos en los
que se instala, como una rémora, condenándolos
al ostracismo de su propio ser, impidiéndoles incluso la huida de su particular
condición, cerrándoles las fronteras de toda prosperidad, encerrándolos en las
cárceles de sus propios miedos, inopias y sumisiones, sin expectativas ni
créditos que les liberen de esas tinieblas, tan persistentes como sus carencias.
La vida, prisionera
así entre los barrotes de estas coordenadas, pierde convicciones y perspectivas
y se anega en los pantanos de sus privaciones y penurias, hipotecándose cada
vez más en las arenas movedizas de su desesperación.
Pero estas
condiciones no son producto de una evolución natural de las cosas, sino consecuencia de un desarrollo desigual,
caprichoso y mal entendido de las sociedades humanas y de su organización
política y económica; de un reparto injusto o de apropiaciones indebidas, y en
ocasiones violentas o fraudulentas, de los recursos y las riquezas que son de
todos y que, por ende, podrían paliar esas míseras condiciones de vida en la
que se encuentra gran parte de la población del planeta.
Esta situación,
provocada en gran por la avaricia egoísta y el afán desmedido de poder,
ejemplifica también el fracaso de la humanidad en la construcción de un mundo
más habitable, menos injusto en el reparto de los recursos, menos crispado en
sus carreras por el éxito, el dinero o la posición a cualquier precio, y más
atento a lo que debería ser esa habitabilidad pacífica, encaminada al
conocimiento del mundo en que vivimos y al intercambio de la información
resultante, con el objeto de que la humanidad y el respeto al mundo en que
vivimos, sean siempre fines y no medios para conseguir esos otros objetivos
bastardos que no hacen sino sumirnos en la miseria y la infelicidad más infames
y ruines, restando posibilidades a nuestras esperanzas de progreso.
En esa definición
y diseño de un nuevo proyecto de convivencia mundial habrá que abandonar viejos
esquemas medievales, tecnócratas y economicistas y a mirar la realidad y a
nosotros mismos de otra manera.
Y acabo con
palabras de Martha Craven Nussbaum en la misma entrevista, para la que habría
que retomar los estudios humanísticos, que, según ella, son básicos para cimentar
un saludable sistema democrático: “Son materias que nos aportan información
sobre el mundo en que vivimos”. De entre estas materia destaca a la filosofía,
porque “como ya lo vio Sócrates, la
filosofía tiene una capacidad única para producir una vida examinada, es una
fuente de razonamientos y de intercambios de argumentos. Nuestro clima político
actual es histérico, dado a las invectivas más que a los argumentos.
Necesitamos de la filosofía con la misma urgencia que la Atenas de Sócrates”.
Y nuestra
Atenas actual se ha globalizado tanto que abarca el mundo entero. La tarea no
es fácil.
lunes, 28 de diciembre de 2009
AFORISMOS 13
La filosofía nace del asombro; pero parece, tristemente, que ya no nos asombramos de nada
domingo, 4 de octubre de 2009
HYPATIA DE ALEJANDRÍA
Hypatia de Alejandría constituye uno de esos extraños casos en la historia de la humanidad en los que una mujer logra el acceso al conocimiento (a la filosofía y la ciencia) y, además, logra reconocimiento público.
Fue educada por su padre, el filósofo y matemático Teón de Alejandría, quien deseaba que fuera “un ser humano perfecto”. Esta educación cuidaba no sólo la mente sino también el cuerpo, lo que contrastaba con la imagen y las ocupaciones normales de las mujeres de la época. Aunque, al parecer, de gran belleza, renunció al matrimonio para poder dedicarse al mundo del conocimiento. Básicamente se formó en el Museo de Alejandría, donde trabajaba su padre, y al que llegó a dirigir alrededor del año 400, formando parte de él hasta su muerte.
Murió en el 415 en la ciudad que le dio su nombre y en la que ya se estaba imponiendo el cristianismo; los perseguidos comenzaron a perseguir a todos aquellos que no abrazaran su fe y renunciaran a los conocimientos adquiridos. Hypatia, que no quiso renunciar a sus ideas y convertirse al cristianismo, fue acusada de conspirar contra el obispo Cirilo cerca del prefecto, acusación que, al parecer, fue la causa de su muerte, llevada a cabo por un grupo de fanáticos religiosos que la golpearon, la descuartizaron y la arrastraron por toda la ciudad enarbolando su muerte en señal de triunfo.
Aunque de Hypatia de Alejandría no se han conservado escritos, según Suidas escribió tres obras matemáticas y astronómicas y, al parecer, obras de carácter filosófico dentro de la tradición de la Escuela de Alejandría y con fuerte tendencia a la teurgia. En las Cartas a Sinesio, además, están sus diseños para el astrolabio plano, que nos sirve para medir la posición de los planetas, el sol y las estrellas.
En este año de 2009, que se conmemora el Año Internacional de la Astronomía, Hypatia, considerada por muchos como la primera mujer científica de la historia, logra, por fin, el gran reconocimiento que merece por su esfuerzo, sus renuncias y su valentía en una época donde la mujer era considerada en el mejor de los casos un ser de segunda clase.
Ágora, la película de Alejandro Amenábar, de estreno inminente, nos contará en imágenes la vida de esta mujer extraordinaria, víctima de la intransigencia y de los fanatismos que sumieron a Europa en una época de oscura sinrazón.
Fue educada por su padre, el filósofo y matemático Teón de Alejandría, quien deseaba que fuera “un ser humano perfecto”. Esta educación cuidaba no sólo la mente sino también el cuerpo, lo que contrastaba con la imagen y las ocupaciones normales de las mujeres de la época. Aunque, al parecer, de gran belleza, renunció al matrimonio para poder dedicarse al mundo del conocimiento. Básicamente se formó en el Museo de Alejandría, donde trabajaba su padre, y al que llegó a dirigir alrededor del año 400, formando parte de él hasta su muerte.
Murió en el 415 en la ciudad que le dio su nombre y en la que ya se estaba imponiendo el cristianismo; los perseguidos comenzaron a perseguir a todos aquellos que no abrazaran su fe y renunciaran a los conocimientos adquiridos. Hypatia, que no quiso renunciar a sus ideas y convertirse al cristianismo, fue acusada de conspirar contra el obispo Cirilo cerca del prefecto, acusación que, al parecer, fue la causa de su muerte, llevada a cabo por un grupo de fanáticos religiosos que la golpearon, la descuartizaron y la arrastraron por toda la ciudad enarbolando su muerte en señal de triunfo.
Aunque de Hypatia de Alejandría no se han conservado escritos, según Suidas escribió tres obras matemáticas y astronómicas y, al parecer, obras de carácter filosófico dentro de la tradición de la Escuela de Alejandría y con fuerte tendencia a la teurgia. En las Cartas a Sinesio, además, están sus diseños para el astrolabio plano, que nos sirve para medir la posición de los planetas, el sol y las estrellas.
En este año de 2009, que se conmemora el Año Internacional de la Astronomía, Hypatia, considerada por muchos como la primera mujer científica de la historia, logra, por fin, el gran reconocimiento que merece por su esfuerzo, sus renuncias y su valentía en una época donde la mujer era considerada en el mejor de los casos un ser de segunda clase.
Ágora, la película de Alejandro Amenábar, de estreno inminente, nos contará en imágenes la vida de esta mujer extraordinaria, víctima de la intransigencia y de los fanatismos que sumieron a Europa en una época de oscura sinrazón.
domingo, 27 de septiembre de 2009
TIENE LA CIENCIA RESPUESTA
Tiene la ciencia respuesta
para aclarar los sucesos
que acontecen en el mundo.
Con pruebas, con argumentos,
con la lógica implacable
de su lenguaje certero,
desentraña lo entrañable,
desmitifica el misterio,
nos aclara tantas dudas,
nos libra de tantos miedos,
mitiga tantos dolores,
que no podemos por menos
que admitir que del progreso
que los hombres disfrutamos
a la ciencia le debemos
buena parte, por lo menos,
del disfrute y del placer
de los días que vivamos.
para aclarar los sucesos
que acontecen en el mundo.
Con pruebas, con argumentos,
con la lógica implacable
de su lenguaje certero,
desentraña lo entrañable,
desmitifica el misterio,
nos aclara tantas dudas,
nos libra de tantos miedos,
mitiga tantos dolores,
que no podemos por menos
que admitir que del progreso
que los hombres disfrutamos
a la ciencia le debemos
buena parte, por lo menos,
del disfrute y del placer
de los días que vivamos.
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