Sakineh Mohammadi,
condenada a muerte por lapidación,
no es la primera.
Por desgracia tampoco será la última
de un sinfín de personas
que han nacido
en lugares donde se odia a las mujeres.
No son nada ni nada significan.
Viven como sombras
en sus cárceles de miedo,
en sus burkas milenarios donde ahogan
sus gritos, sus gemidos, sus deseos,
y esperan con paciencia que algún día
el pueblo de los hombres reconozca
que en algún triste momento de su historia
dividieron sus caminos
y nadie recordó cómo volver
al lugar de la amistad y la sonrisa.
Sakineh Mohammadi
no debería ser
otra víctima arbitraria de un sistema
que ignora que la vida es un derecho,
sino el primer atisbo de esperanza
para miles de miradas que padecen
el odio secular e inexplicable
de aquellos que dejaron
su corazón perdido en las cavernas.
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domingo, 30 de agosto de 2009
jueves, 27 de agosto de 2009
OTRA MUJER CONDENADA
OTRA MUJER CONDENADA
De nuevo otra mujer iraní es condenada a muerte por lapidación. Su crimen: adulterio. Y, al parecer, reincidente, ya que había sido avisada: había recibido con anterioridad 99 latigazos por mantener una relación ilícita. No puede quejarse de que no se le avisó de manera contundente. Ya saben, por aquí decimos que el que avisa no es traidor.
Además, ha tenido mala suerte: ha nacido mujer en un lugar equivocado.
Sakineh Mohammadi será lapidada.
Si no conseguimos que los organismos internacionales medien para que se suspenda la ejecución, Sakineh Mohammadi morirá por algo que las muchas religiones y tradiciones, de manera sistemática, han considerado un delito única y exclusivamente si lo comete una mujer.
Si no movilizamos nuestros recursos para que nuestras protestas lleguen con fuerza a oídos de los que pueden revisar su causa, Sakineh Mohammadi agonizará mientras sus verdugos lanzan contra ella su odio y su furia en forma de lluvia de piedras.
Si no logramos convencer de que la vida es un derecho de las personas y un valor que está por encima de los credos, de las tradiciones y de los fanatismos, muchas mujeres seguirán muriendo cada día.
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