lunes, 25 de octubre de 2010

EJEMPLOS




Las declaraciones del alcalde de Valladolid sobre la nueva Ministra de Sanidad, Leire Pajín, ponen de manifiesto, una vez más, que a pesar del brillo tecnológico y de la fascinación y la complacencia que nos produce este mundo de neón que hemos fabricado, las sombras cavernícolas siguen dominando buena parte de nuestra existencia y se derraman sin pudor a la luz del día y a los cuatro vientos, recordándonos que queda mucho por hacer y mucho camino por recorrer para construir realmente una sociedad respetuosa y tolerante.
No hace muchos días que en un periódico de tirada nacional, aprovechando el tirón mediático de Tomás Gómez, se puso en tela de juicio también la valía de la Consejera de Educación de la Junta de Extremadura con una serie de afirmaciones gratuitas sobre su persona, que no sobre su gestión. Argumentos ad hominen se utilizan constantemente para descalificar a la persona más que para evaluar su trabajo o su discurso. Calumnia que algo queda parece ser la consigna que viaja a través de aquellos que no buscan más que el descrédito personal y la confusión de la ciudadanía.
Si al espectáculo político de continuas y agresivas declaraciones y acusaciones mutuas unimos el espectáculo mediático en el que proliferan programas donde los métodos son la violencia verbal y el hablar todos a la vez en un diálogo de sordos, y donde el único objetivo parece ser el insulto, la descalificación, la búsqueda permanente del morbo, real o inventado, y el sacar los trapos sucios del prójimo, el panorama es bastante descorazonador, sobre todo para aquellos que nos dedicamos a la docencia desde hace años y tratamos de inculcar valores como el respeto, el diálogo, la tolerancia, el esfuerzo o la solidaridad, y que vemos, por desgracia, como nuestro trabajo diario es anulado, boicoteado, bombardeado y ninguneado por medios de comunicación, políticos y personas cuyas imágenes, declaraciones y comportamientos públicos dejan bastante que desear y son bastante poco ejemplares, sobre todo cuando constituyen el espejo en el que muchos se miran y que, en algunos casos, tienen gran trascendencia social. Por estos y otros motivos, estamos convencidos de que los que nos dedicamos a la tarea de enseñar y transmitir conocimientos y valores tenemos una tarea bastante difícil por delante.
Sin embargo, en este baile de narcisismos hueros, coros de grillos y culto a la imagen, también hay gestos que merecen la pena y que hay que valorar. Entre los últimos que hemos contemplado destaca, por su generosidad y sencillez, el de Vicente del Bosque con respecto a Luis Aragonés en la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Bienvenidos sean gestos como el del seleccionador nacional a un panorama general de agria mediocridad. Nos sirve también para mostrar a nuestros alumnos lo que debe ser un ejemplo a seguir.

2 comentarios:

Fifi dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con tus comentarios. Deberías exponerlo en otros medios de comunicación. Un saludo

Joaquín Paredes Solís dijo...

Bienvenida a este blog. Agradezco tu comentario y tus ánimos. Un abrazo.