A Rafael Alberti, el día de su muerte
Ya estás en tu caleta para siempre,
hijo del mar, marinero del aire;
tu vela-cabellera ya es de nadie
sobre las quietas aguas de la muerte.
Navegas ya sin rumbo, sin más norte
que el tiempo en su infinito desvarío.
Dejaste ya las aguas de este río,
los gozos y las penas de esta corte,
para habitar el alma del recuerdo.
De luto están el aire y la palabra
de este postrer octubre de milenio.
Pero tu voz no supo de fronteras
y en la arena de tu bahía labra
versos nuevos en gargantas ajenas.
Mostrando entradas con la etiqueta rafael Alberti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rafael Alberti. Mostrar todas las entradas
lunes, 28 de diciembre de 2009
sábado, 5 de septiembre de 2009
HOMENAJE A ALBERTI
A R. Alberti
Por tu cabellera ángeles pululan,
claveles y espadas, sal y hierbabuena.
A risa y a sangre tu palabra suena,
a orines turbios y a calles oscuras.
Tu voz sin fronteras grillos emulan.
Toros, palomas, pinceles, arena
y el mar, retratado en toda tu pena,
te lleva sentado en sus crestas puras.
¿Quién ha de soñarnos cuando se haya ido
tu garganta de luz al infinito?
¿Qué palomas harán su blanco nido
sobre el norte fugaz de tu mirada,
orientando su zureo como un grito
que tejerá de dolor la madrugada?
Por tu cabellera ángeles pululan,
claveles y espadas, sal y hierbabuena.
A risa y a sangre tu palabra suena,
a orines turbios y a calles oscuras.
Tu voz sin fronteras grillos emulan.
Toros, palomas, pinceles, arena
y el mar, retratado en toda tu pena,
te lleva sentado en sus crestas puras.
¿Quién ha de soñarnos cuando se haya ido
tu garganta de luz al infinito?
¿Qué palomas harán su blanco nido
sobre el norte fugaz de tu mirada,
orientando su zureo como un grito
que tejerá de dolor la madrugada?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)